Quiero escribir un poema que no sea cursi,
la cursilería aburre a la gente
además, a los cursis nos llaman tontos
que somos algo babosos
nosotros los cursis solamente sabemos querer
y mostrar nuestro querer de la manera más ridícula posible
(me han contado)
Por eso estás ganas de dejar esa vida,
esa idea,
eso de ser cursi
eso de esperar una caricia que tal vez nunca llegue,
soñar con esa sonrisa que se irá con el viento otoñal
debo dejar pasar el tiempo
hacerme a la idea
si, eso es
la cursilería es para ñoños
un invento
perdida de tiempo sin duda
Pero entonces, cómo le diré?
que haré para que sepa?
me dedico al dibujo, acaso?
sólo le doy un abrazo y dejo que imagine
que imagine lo que quiera,
total ya no seré cursi
ya no
Por ultima vez le diré que la quiero
que las flores palidecen con su caminar
que no hay nada que ella no pueda conseguir
que no pueda hacer con sólo sonreír
que la inmensidad del océano es nada
comparada con un sólo minuto
contemplando su mirada
Le diré de la vez que estuve a punto de gritarle que la amo
pero recordé que no es buena idea hacerlo
en una cafetería
Espero dejar a un lado mi temor a ser cursi y gritárselo
con un abrazo
ojalá comprenda el lenguaje de los abrazos
Después y sólo después dejaré de ser cursi
dejaré de inventarme esos cuentos fantásticos
olvidaré como comparar su piel y la más fina de las sedas
ya no habrá manera de describir su perfección humana
ya nunca sabrá que mi almohada suplica su presencia
que mi pecho necesita de su abrazo
que quiero su mirada más la vista misma
que mi ansiedad es auspiciada por su ausencia
en fin, que sin ella los atardeceres sólo son eso y nada más valen
Ya no seré cursi aunque lo quiera
eso acaba de morir en mí
adiós cursilería
te echaré de menos
como se extraña a un amigo
a un hermano
daré paso a la vida común
a la vida aburrida