miércoles, 25 de septiembre de 2013

Con sus ojos siempre abiertos, espesos y penetrantes 
el ave de mis noches pasa y pasa por mi pensar 
vuela y canta al mas estridente ritmo del silencio...
El ave nocturna no piensa en quedarse
más de una noche en la misma rama,
busca sin cesar los mejores lugares
mira a su presa con sigilo y paciencia.
Esta ave nocturna me vio pasar
me sigue por los andenes de mis sueños,
vuela por las nubes de mi diurna jornada,
ya no vuela de noche, me sigue de día también
la luna intenta ayudarme, se vuelve invisible.
El ave nocturna persigue el sonar de mi paso sin tregua
ahora sabe de mi guarida, no me dejará en paz.
Abro una ventana y pregunto:
-¿Porque me sigues tanto y no dejas de acecharme?
El ave nocturna me contesta:
-porque siempre cazo y no me ven, soy invisible para mis presas,
vos me viste, no quiero cazarte, solo sígueme viendo.



Ella lo cuidaba muy bien y le daba todo lo necesario,
le daba té de rábanos para la enfermedad,
le curaba dolores pasados con solo cantar una canción,
sus cálidas manos, finamente talladas como ébano
daban la impresión que no era una mujer, si no,
una creación al más alto nivel de Davincci o Miguel Ángel
una escultura tal vez, pero no,
ella es tan real como las mariposas en primavera
tan real como Nietsche y su hijo Zaratustra
tan real como el amor que él sentía por ella
siempre tomaba su mano -la de él-
le decía lo mucho que le amaba.
Él, ponía las dos manos en su cara -la de ella-
la preocupación no llegará a nosotros, le hacía entender.
Las noches siempre fueron perfectas
simulaban cometas de ambulantes
vidas de oscuros misterios y magia cariñosa.
Los besos eran paradas de tiempo y tomas de aire
las caricias que nunca eran las mismas quedaban
como recuerdos en sus músculos -los de ellos-
Las noches nunca fueron imperfectas,
los abrazos de media noche, siempre fueron bienvenidos.
El cansancio se apoderaba de sus sueños al cantar de la almohada
el olor de las frazadas sobre la cama alimentaba los deseos noctámbulos
algunas imágenes ya se deambulaban por los ojos que buscaban el descanso sin tregua 
el abrazo tan esperado por la sábana y el recién reclutado, por Morfeo.
El reclutado, un conocedor del descanso,
la sábana, experta mujer colocadora de espejismos alucinantes
se vieron envueltos en algo mas que un sueño,
una fantasía del nunca jamas.
Al llegar el momento esperado de soñar,
el reclutado despertó abrazado con su almohada sin pesares,
con una almohada de carne y hueso que lo había mantenido
caliente en su noche de arranque de piel (el uno al otro)
y le mantuvo la calma en su madrugada sin alborada...
Entonces la penumbra saluda al amanecer
le muestra imágenes de noches pasadas
los vientos movían las imágenes
el amanecer logró observar una y otra vez las crueldades pasadas
El mismo viento le mostró al amanecer que no solo la crueldad existe
le mostró que el futuro no siempre es predecible
le daba consejos de como pasar de un día a otro sin preocupaciones
le ayudaba a recordar y reflexionar los sucesos pasados
prevenía las posibilidades del futuro que parecía una
tupida selva de sosobra sin sueños
parecía una maquina de tortura desquiciada
era un túnel sin salida

sin escape posible
Entonces el amanecer logró verse a si mismo,
tomó un lápiz  escribió su vida y la entrego a la penumbra
ella  adivina (y en cierta forma el mismo augurio)
guardo el papel con la biografía para no olvidar
a su amigo amigo y amante cauto que con mucha confianza
entrego su vida a la ella, la penumbra, que no le dio nada más que

consejos bastos ya que nunca lograron tocar el amor
si no que solamente las pasiones que por ellos pasaban
y sin pensarlos aprovechaban.