En la tarde de ésta vida
plante mi vista esperando que tu nombre cruzara la puerta principal,
mientras esperaba con plácida paciencia
observé muchos nombres elegantes
y otros no tanto sin que alguno fuera el tuyo.
Sin cabida a la desesperación
por el que será del nombre que aun no entra,
fume un cigarrillo
alentado por el psicodélico humo de mis fantasías,
fume uno y otro más
hasta que mis ilusiones
eran más como apariciones
del nombre que no llegaba
o tal vez del apellido
que venía con él.
Sin más vacilaciones
salí a la calle a buscar con la mirada
a mi tan ansiado nombre
por si estaba perdido en el vecindario
y aun así no había rastro de ese nombre
solo de los otros nombres.
Seguí plantado en la tarde de esta vida
pero ya sin esperar,
seguiré esperando a mi tan ansiado nombre
en otra tarde diferente
de esta vida.