jueves, 15 de enero de 2015

En la tarde de ésta vida 
plante mi vista esperando que tu nombre cruzara la puerta principal, 
mientras esperaba con plácida paciencia 
observé muchos nombres elegantes 
y otros no tanto sin que alguno fuera el tuyo.

Sin cabida a la desesperación 

por el que será del nombre que aun no entra, 
fume un cigarrillo 
alentado por el psicodélico humo de mis fantasías, 
fume uno y otro más 
hasta que mis ilusiones 
eran más como apariciones 
del nombre que no llegaba 
o tal vez del apellido 
que venía con él.

Sin más vacilaciones 

salí a la calle a buscar con la mirada 
a mi tan ansiado nombre 
por si estaba perdido en el vecindario 
y aun así no había rastro de ese nombre 
solo de los otros nombres.

Seguí plantado en la tarde de esta vida 

pero ya sin esperar, 
seguiré esperando a mi tan ansiado nombre 
en otra tarde diferente 
de esta vida.

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