Por los jóvenes libres de vida
y llenos de sombras en el alma,
por esos sueños del alma con inicio y final
marcados por los fenómenos de los efectos
y de las causas que Borges tan bien conoció.
Por los momentos desesperados de Van Gogh
y sus pinturas baratas de antaño.
Por Nicanor, único dueño de sus hombres imaginarios
y mujeres hacendosas.
Por los amantes cegados, prisioneros
de caricias y sábanas re-usadas.
Por todos ellos y los aún sin nombrar,
por ellos hablo sin miedo
al pueblo ya deletreado
por ellos no escatimo el canto guerrero...
Sin levantar mi pluma del papel.
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